Emociones, salud, bienestar y sociedad ¿Puedes verlas trabajando juntas?

Emociones, salud, bienestar y sociedad ¿Puedes verlas trabajando juntas?

Como médico he dedicado varios años de mi vida a combatir enfermedades (illness), es decir, he estado enfocado en uno de los extremos del “Espectro enfermedad/bienestar” (Illness-Wellness Continuum); en el extremo opuesto estaría el bienestar (wellness). El paradigma moderno de bienestar abarca el espectro en su totalidad.

Ese paradigma se puede aplicar a la salud mental, de tal manera que el “bienestar emocional” estaría íntimamente relacionado con la conciencia, educación y gestión emocional.

En la vida práctica  cualquiera puede comprobar que las emociones juegan un papel importante en el desempeño del individuo, tanto en solitario, como en sociedad. Hay mucha información formal e informal, con convergencias y divergencias. A continuación presento 3 importantes corrientes que se han desarrollado desde hace algunos años, al tomarlas en conjunto podrás ver que el tema emocional es tan amplio, que ha sido abordado desde la Filosofía hasta la Biología.

  • En 1994 se publica la primera edición del libro “La Ontología del Lenguaje”, propuesta desarrollada por Rafael Echeverría, quien postula que el SER, es el resultado de la interacción de 3 dominios, a saber, lenguaje, emoción y cuerpo.
  • En 1995 Daniel Goleman desarrolló su propuesta “La Inteligencia Emocional”, declarando la necesidad de alfabetizarnos emocionalmente, para aumentar nuestro coeficiente emocional (EQ) y aumentar nuestro desempeño social.
  • En 1975 se acuñó el término Psiconeuroinmunología (PNI), actualmente es la ciencia que estudia el rol de la psiquis en los procesos fisiológicos y fisiopatológicos de los seres humanos (relación mente-cuerpo), demostrando científicamente la relación que existe entre algunos estados emocionales con la génesis, mantenimiento y/o evolución de las enfermedades en el cuerpo.

 

A pesar de los avances en el desarrollo y difusión de los conocimientos, para muchas personas parece ser complicado afrontar su mundo emocional. Podemos observar problemas sociales como la violencia generalizada, la criminalidad, el consumismo patológico, las adicciones, por ejemplo. Si investigamos a fondo, seguramente encontraremos problemas emocionales.

En mi desempeño profesional y personal, he descubierto que en muchas personas existen limitaciones al momento de reconocer y expresar con claridad lo que sienten. Limitaciones que se ponen de manifiesto en ámbitos tan “triviales” como un restaurant: “No sé que quiero comer, no tengo apetito”, en la consulta con el Psicólogo o el Psiquiatra: “No sé explicar lo que siento”, en los tribunales: “No sé que me pasó, no fue mi intención hacerlo”, en las iglesias: “Confiéseme Padre porque he pecado, no pude evitarlo, fue algo más fuerte que yo”. Entre otros factores, considero que el tema emocional en esos casos es como mínimo llamativo.

En tu vida diaria, puedes experimentar o ser testigo de crisis familiares cotidianas, desde la pataleta del niño en el supermercado que saca de sus cabales a la madre trabajadora cansada al final del día, pasando por los adolescentes y sus crisis, los divorcios, la depresión y/o el abandono de las personas en la tercera edad. Creo que podemos estar de acuerdo en que hay problemas emocionales por atender.

El “malestar emocional” sostenido puede generar desequilibrios corporales y mentales más o menos graves en el individuo, los cuales pueden extenderse y transformarse en problemas sociales. Fue ese potencial nocivo de las emociones, lo que me motivó a investigar sobre el tema, para desarrollar una propuesta sencilla, individual, económica, práctica y lo más importante: preventiva.

Creo firmemente que cualquier iniciativa que nos ayude a aumentar nuestra inteligencia emocional, desde la autoconciencia, hasta el aumento de nuestras habilidades sociales, debe ser bienvenida. El desafío consiste en mantenerse alejado del malestar y contribuir al bienestar propio y de la sociedad, sin límites fronterizos o culturales.

En la medida que podamos ser más hábiles en el reconocimiento y gestión de nuestras emociones, podremos desarrollarnos mejor como individuos y crear la armonía necesaria para funcionar mejor como sociedad, e incluso desarrollar  “reservas emocionales positivas”, para los momentos difíciles que puedan aparecer en el futuro.

Ahora bien, te hago la siguiente pregunta:

¿Que tanto conoces tus emociones, y como estas afectan tu día a día, tus acciones, tu capacidad de logro, tu actitud frente a la vida?

Te invito a explorar y reconocer ese mundo emocional que está dentro de ti, que esconde grandes enigmas, pero tambien un enorme potencial para desarrollar una vida enmarcada en el bienestar físico y mental.

Próximamente podrás participar del Programa de Alfabetización Emocional de Adultos, que tiene como principal objetivo facilitar el proceso de reconocimiento del espectro emocional propio, para promover “bienestar”, en el cual podrás descifrar y describir con la mayor claridad posible, sin censura, sin tabúes, “lo que sientes y como lo sientes”, como punto de partida para gestionar de la mejor manera posible “lo que deseas sentir y lograr” como individuo único, que vive en sociedad.

 

Autor:  Rafael Asuaje.