¿Cómo hacerme más fuerte ante las adversidades?

Para mi la fé era un concepto difícil de entender. No podía comprender como las personas alegaban que había que tener fé en momentos tan críticos, donde todo parecía imposible de lograr. Apenas un rayito de luz en la oscuridad total, y siempre aparecía alguien, que para mí solía ser un tonto incauto, proclamando que a pesar de lo que estuviese sucediendo, había que tener fé.

No entendía tampoco, como personas que habían atravesado problemas mucho peores que los míos, gozaban de una tranquilidad, y una certeza de que todo iba a mejorar, que yo racionalmente no podía comprender.

Aunque tuviese muchas evidencias en mi propia vida, de que los milagros existían, y de que las cosas buenas si sucedían, mi mente se empeñaba siempre en ver el lado negativo del asunto, y enfrascarme un supuesto “realismo” que me hacía ver todo improbable, difícil y por supuesto entrar en desesperación fácilmente ante cualquier adversidad. Si algo malo podía pasar, para mí era lo más seguro y mis cálculos arrojaban siempre resultados poco alentadores que me llevaban a descartar rápidamente a la gente, proyectos y relaciones que según mi punto de vista no tenían futuro.

Hasta que un día meditando comprendí, que podía dar un vuelco a mi vida, a mis sentimientos y emociones y por lo tanto a mi nivel de paz y tranquilidad, si decidía tener fé.

La fé según lo que yo entendía, era algo que se pedía, o que se tenía o no se tenía. Nunca me pasó por la mente que yo misma podía decidir tenerla conmigo. ¡Esa era la diferencia con las demás personas que a pesar de tener vidas más desdichadas que las mías, se veían más alegres, tranquilas y en paz de lo que yo nunca había llegado a estar!

La fé definitivamente es una herramienta de fortaleza emocional, porque siempre nos impulsa a seguir hacia delante, y a encontrar la paz y tranquilidad que tanto aspiramos, por lo tanto es lo contrario al miedo.

¿Por qué elegir vivir pensando como un desdichado, esperando lo peor y supuestamente pisando tierra, cuando es posible enfocarse en lo positivo que puede suceder y esperar lo mejor? No es posible predecir que pasará, pero si esperamos lo mejor siempre, tendremos una buena disposición y actitud frente a las cosas que nos suceden y sufriremos menos que si nos dedicamos a pensar en todo lo malo que puede pasar.

Otra cosa que aprendí, es que aún así la fé, no te salvará de que las cosas no salgan bien. Pero sí te protegerá de que puedas levantarte nuevamente cuando todo parece estar perdido y seguir adelante.

Es tu verdad íntima, que puedes decidir escuchar, cultivar y desarrollar, y puede convertirse en el verdadero motor de tu fortaleza emocional. No tiene que tratarse de un dogma religioso, se trata de una capacidad innata que todo ser humano tiene de confiar.

Cuando conozcas alguien emocionalmente fuerte, podrás observar que su fé es inquebrantable.

 

¿Cómo ser valiente?

Leyendo un artículo en facebook en estos días, caí en cuenta de algo muy cierto e interesante, el significado de la palabra valiente en estos días no es el mismo de años atrás… cito las palabras del autor “vivimos en una época donde no hay dragones que matar ni tierras que conquistar, y donde el acceso a recursos y oportunidades es tan abundante, que saber lo que se quiere e ir tras ello constituyen el único espacio para el heroísmo”.

Ser valiente no se trata entonces de hacer grandes y peligrosas proezas que pongan en riesgo nuestra vida… se trata de perseguir nuestros sueños y hacerlos suceder…

Claro ustedes me dirán, no todos tenemos las mismas posibilidades, algunas personas tienen un mayor acceso a oportunidades y recursos… los ricos de cuna por ejemplo… pero lo cierto es que por más recursos y oportunidades que tengamos, si carecemos de la voluntad y determinación para perseguir nuestros objetivos avanzaremos menos o nada en comparación con los valientes que si la tienen.

Ser valiente hoy en día es decidir -de todas las oportunidades que este mundo puede brindarme, quiero tomar esta, y centrar mis esfuerzos, tiempo y recursos en trabajar en ella. En esta época existe tanta información disponible, tantas posibilidades que se abren ante nuestros ojos, y eso puede ser tan malo como bueno, si es que nos dejamos confundir, perder y peor aún inmovilizar por un montón de cosas que podemos hacer pero que a la final no hacemos.

La clave entonces es mantenerte alerta y centrado en lo que eres como persona y hacia donde quieres ir… dos preguntas nada fáciles de contestar en estos días. En otras épocas quizá era más fácil decidir, no había un mundo interconectado fluyendo e influyendo cada segundo en nuestras mentes y haciéndonos cambiar de opinión.

De allí lo maravilloso del coaching nos ayuda precisamente a ir tomando conciencia sobre estos dos aspectos importantísimos para poder lograr nuestros objetivos, 1. Quien soy y 2. A donde voy, así como también a responsabilizarnos por las decisiones y opciones que tomamos en aras de nuestros objetivos.

¡El Coaching te ayuda a ser valiente!

¿Qué es el propósito de VIDA?

Nada contribuye más a tranquilizar la mente como un firme propósito, un punto en el que el alma pueda fijar su ojo intelectual

Existen muchas definiciones para la palabra “propósito” en el campo del desarrollo personal. Que si es esto, o lo otro… que si sirve para inspirarte o para decidir tus objetivos y planificar o priorizar tu tiempo. El caso es que en situaciones difíciles la palabra propósito siempre viene a la palestra…

Los que son padres pueden entenderme fácilmente, que cuando uno tiene el propósito de cuidar a un hijo, ni cielo ni tierra pueden interponerse. Ser padre o madre, es el ejemplo exacto de lo que es tener un propósito en la vida.
 
Así no quieras levantarte de la cama lo haces, sonríes, aunque por dentro sientas dolor y tristeza, eres capaz de jugar sin ganas, esforzarte al máximo y hacer millones de cosas que no harías por ti mismo con un solo fin: ver la sonrisa en la carita de esa pequeña persona que significa tanto para ti.
 
Tener un propósito claro como el de ser padre o madre, hace que puedas superar las más duras situaciones de la vida, ¿Por qué? Porque alguien más depende de tí, y esa responsabilidad es en sí misma “un propósito”. Por más obstáculos que encuentres en tu camino, tu voluntad no se desvanecerá, si tienes un propósito claro.
 
Para otras personas su propósito tiene que ver con su profesión, una actividad que hacen para ayudar a los demás, un deporte, un arte o lo que sea que sea eso que los impulse y ayude a seguir adelante día a día.
 
¿Lo escoge la persona? O es algo que nos viene dado por algo superior a nosotros.
 
Personalmente me gusta tu forma de explicarlo desde el sentido más espiritual, “el propósito es ese algo especial para lo que Dios nos hizo”, porque como sus hijos, somos igualmente importantes para El, y tiene una misión en este mundo para cada uno de nosotros. Esto hace que la vida de cada ser humano, tenga sentido. No estamos aquí por casualidad, tenemos fines muy bien establecidos a cumplir en este mundo.
 
Que si es un sólo propósito, o si ese muta en el transcurso de la vida de una persona, son algunas dudas que tengo, pero como el cambio es una constante en nuestra vida, no me parecería extraño, que una persona pueda llegar a tener varios propósitos, según el momento que se encuentre viviendo.
 
Lo importante de todo esto es que, es vital para la fortaleza emocional de alguien, apalancarse en su propósito de vida, y tenerlo en mente siempre en momentos de dificultad, ya que funcionará como una pequeña chispa que mantendrá encendida la llama de nuestra voluntad en momentos en los cuales tendemos hacia la tristeza, la depresión y la desesperanza.
 
Bien sea si tienes la creencia de que tu propósito está inmerso en ti, o tú lo escoges, la recomendación es ¡ten siempre uno que te acompañe en el camino! Y trabaja por alcanzarlo cada día, no lo pierdas de vista, repítelo en tu mente, compártelo con otros. De esta forma tendrás contigo una fuerza arrolladora que te ayudará a superar los más grandes obstáculos nunca imaginados.
 

Emociones, salud, bienestar y sociedad ¿Puedes verlas trabajando juntas?

Emociones, salud, bienestar y sociedad ¿Puedes verlas trabajando juntas?

Como médico he dedicado varios años de mi vida a combatir enfermedades (illness), es decir, he estado enfocado en uno de los extremos del “Espectro enfermedad/bienestar” (Illness-Wellness Continuum); en el extremo opuesto estaría el bienestar (wellness). El paradigma moderno de bienestar abarca el espectro en su totalidad.

Ese paradigma se puede aplicar a la salud mental, de tal manera que el “bienestar emocional” estaría íntimamente relacionado con la conciencia, educación y gestión emocional.

En la vida práctica  cualquiera puede comprobar que las emociones juegan un papel importante en el desempeño del individuo, tanto en solitario, como en sociedad. Hay mucha información formal e informal, con convergencias y divergencias. A continuación presento 3 importantes corrientes que se han desarrollado desde hace algunos años, al tomarlas en conjunto podrás ver que el tema emocional es tan amplio, que ha sido abordado desde la Filosofía hasta la Biología.

  • En 1994 se publica la primera edición del libro “La Ontología del Lenguaje”, propuesta desarrollada por Rafael Echeverría, quien postula que el SER, es el resultado de la interacción de 3 dominios, a saber, lenguaje, emoción y cuerpo.
  • En 1995 Daniel Goleman desarrolló su propuesta “La Inteligencia Emocional”, declarando la necesidad de alfabetizarnos emocionalmente, para aumentar nuestro coeficiente emocional (EQ) y aumentar nuestro desempeño social.
  • En 1975 se acuñó el término Psiconeuroinmunología (PNI), actualmente es la ciencia que estudia el rol de la psiquis en los procesos fisiológicos y fisiopatológicos de los seres humanos (relación mente-cuerpo), demostrando científicamente la relación que existe entre algunos estados emocionales con la génesis, mantenimiento y/o evolución de las enfermedades en el cuerpo.

 

A pesar de los avances en el desarrollo y difusión de los conocimientos, para muchas personas parece ser complicado afrontar su mundo emocional. Podemos observar problemas sociales como la violencia generalizada, la criminalidad, el consumismo patológico, las adicciones, por ejemplo. Si investigamos a fondo, seguramente encontraremos problemas emocionales.

En mi desempeño profesional y personal, he descubierto que en muchas personas existen limitaciones al momento de reconocer y expresar con claridad lo que sienten. Limitaciones que se ponen de manifiesto en ámbitos tan “triviales” como un restaurant: “No sé que quiero comer, no tengo apetito”, en la consulta con el Psicólogo o el Psiquiatra: “No sé explicar lo que siento”, en los tribunales: “No sé que me pasó, no fue mi intención hacerlo”, en las iglesias: “Confiéseme Padre porque he pecado, no pude evitarlo, fue algo más fuerte que yo”. Entre otros factores, considero que el tema emocional en esos casos es como mínimo llamativo.

En tu vida diaria, puedes experimentar o ser testigo de crisis familiares cotidianas, desde la pataleta del niño en el supermercado que saca de sus cabales a la madre trabajadora cansada al final del día, pasando por los adolescentes y sus crisis, los divorcios, la depresión y/o el abandono de las personas en la tercera edad. Creo que podemos estar de acuerdo en que hay problemas emocionales por atender.

El “malestar emocional” sostenido puede generar desequilibrios corporales y mentales más o menos graves en el individuo, los cuales pueden extenderse y transformarse en problemas sociales. Fue ese potencial nocivo de las emociones, lo que me motivó a investigar sobre el tema, para desarrollar una propuesta sencilla, individual, económica, práctica y lo más importante: preventiva.

Creo firmemente que cualquier iniciativa que nos ayude a aumentar nuestra inteligencia emocional, desde la autoconciencia, hasta el aumento de nuestras habilidades sociales, debe ser bienvenida. El desafío consiste en mantenerse alejado del malestar y contribuir al bienestar propio y de la sociedad, sin límites fronterizos o culturales.

En la medida que podamos ser más hábiles en el reconocimiento y gestión de nuestras emociones, podremos desarrollarnos mejor como individuos y crear la armonía necesaria para funcionar mejor como sociedad, e incluso desarrollar  “reservas emocionales positivas”, para los momentos difíciles que puedan aparecer en el futuro.

Ahora bien, te hago la siguiente pregunta:

¿Que tanto conoces tus emociones, y como estas afectan tu día a día, tus acciones, tu capacidad de logro, tu actitud frente a la vida?

Te invito a explorar y reconocer ese mundo emocional que está dentro de ti, que esconde grandes enigmas, pero tambien un enorme potencial para desarrollar una vida enmarcada en el bienestar físico y mental.

Próximamente podrás participar del Programa de Alfabetización Emocional de Adultos, que tiene como principal objetivo facilitar el proceso de reconocimiento del espectro emocional propio, para promover “bienestar”, en el cual podrás descifrar y describir con la mayor claridad posible, sin censura, sin tabúes, “lo que sientes y como lo sientes”, como punto de partida para gestionar de la mejor manera posible “lo que deseas sentir y lograr” como individuo único, que vive en sociedad.

 

Autor:  Rafael Asuaje.